Manuel Molina: un oficio que conserva el patrimonio arquitectónico de Málaga 

La ebanistería artesanal en la rehabilitación de la fachada del edificio Martínez 11 

Hay oficios que no solo transforman materiales, sino que también conservan una forma de entender el trabajo. La ebanistería es uno de ellos. Detrás de cada pieza se encuentran años de experiencia, precisión, conocimiento de la madera y un respeto profundo por las técnicas heredadas de generaciones anteriores. 

La ebanistería artesanal en la rehabilitación de la fachada del edificio, donde además se encuentra la sede de Grupo Sociedad Azucarera Larios, ha contado con la participación de Manuel Molina, ebanista y tallista que comenzó a familiarizarse con este oficio cuando apenas tenía once años. Su aprendizaje se desarrolló junto a su padre, trabajando en el taller y descubriendo progresivamente una profesión que terminaría convirtiéndose en su verdadera vocación. 

Lo que al principio era una obligación fue dando paso al interés por la madera y por todas las posibilidades que ofrece. Después de una etapa alejado de la actividad, Manuel decidió volver a emprender y retomar su camino profesional como carpintero y ebanista. 

Un oficio que ha evolucionado sin perder su esencia 

La incorporación de nuevas herramientas y maquinaria ha transformado considerablemente el trabajo en los talleres. Algunos procesos que anteriormente exigían un gran esfuerzo manual pueden realizarse ahora con mayor rapidez y precisión. 

Sin embargo, la esencia del oficio permanece. En determinados trabajos de restauración y reproducción de elementos históricos continúan empleándose técnicas tradicionales similares a las utilizadas en el siglo XIX. Ensambles, espigas, cuñas y molduras forman parte de un conocimiento técnico que permite crear piezas resistentes, duraderas y fieles a sus modelos originales. 

Para Manuel Molina, las máquinas son una ayuda, pero no sustituyen la experiencia del artesano. La observación de la veta, la elección de la madera o la manera de unir cada elemento siguen dependiendo del conocimiento adquirido durante años de trabajo. 

Conservar los elementos originales de la sede 

Su intervención en la reforma ha estado especialmente vinculada a los balcones y elementos de madera del edificio. Para abordar el trabajo, las piezas fueron desmontadas y analizadas cuidadosamente, reproduciendo sus molduras y características para mantener la imagen original. 

Entre los materiales utilizados destaca la madera de pino de Soria, elegida por su veta fina y uniforme. A partir de ella se han elaborado las nuevas piezas mediante un proceso minucioso en el que cada detalle resulta fundamental. 

La ebanistería artesanal en la reforma de la sede de Salsa se convierte así en una herramienta para preservar la identidad del inmueble. No se trata únicamente de sustituir los elementos deteriorados, sino de comprender cómo fueron construidos y reproducirlos respetando su diseño, proporciones y técnicas tradicionales. 

Este planteamiento responde a la importancia de conservar el patrimonio arquitectónico de Málaga. Los balcones de madera forman parte de la imagen de numerosos edificios históricos de la ciudad, aunque su exposición continuada a las condiciones climáticas hace necesario realizar intervenciones especializadas. 

La satisfacción de crear algo destinado a permanecer 

Uno de los aspectos que más valora Manuel Molina es poder reconocer su trabajo una vez instalado. Pasear por la ciudad, contemplar un edificio y pensar “esto lo he hecho yo” representa una satisfacción difícil de comparar. 

También destaca el trato recibido durante el proyecto y la oportunidad de participar en una intervención que contribuye a conservar y engrandecer el patrimonio. Cada pieza elaborada deja un testimonio para el futuro y conecta la historia del edificio con las personas que lo utilizarán en los próximos años. 

El ebanista muestra, al mismo tiempo, su preocupación por el relevo generacional. La crisis del sector provocó que numerosos profesionales con décadas de experiencia dejaran de trabajar sin poder transmitir sus conocimientos a nuevos aprendices. Como consecuencia, cada vez son menos las personas que dominan técnicas tradicionales especialmente complejas. 

Por ello, la ebanistería artesanal en la reforma de la sede de Salsa representa mucho más que una actuación constructiva. Es una forma de reconocer el trabajo manual, proteger un oficio que forma parte de nuestra cultura y garantizar que la memoria de los edificios permanezca viva a través de los materiales, las técnicas y las manos de quienes saben trabajarlos. 

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